No se trata solo de ubicar libros en un mapa, sino de entender si hay una identidad común, una tradición compartida o un modo particular de narrar el mundo.
Este artículo propone una exploración clara y accesible de esa pregunta, apoyándose en distintas perspectivas críticas que muestran que la literatura latinoamericana no es una esencia fija, sino un proceso histórico, cultural y simbólico en constante transformación.